Le pueden cambiar de nombre al Golfo de México, pero lo que no saben es que Reu es la Capital del Mundo.
Alejandro Flores-Aguilar
@flores-aguilar.bsky.social
Etnógrafo visual, antropólogo multimodal, sociólogo cultural y aspirante a filósofo, hurgando con los dedos en lo que queda entre la inevitabilidad del fin y la existencia auténtica, que siempre se hace más escurridiza.
Yes, the week is ending. But we regret to inform you that everything else is not.
Hace dos días hablamos con un colega sobre la situación de las humanidades, la filosofía y las ciencias sociales. Varias disciplinas parecen estar bajo ataque directo o desvaneciéndose, como si vivieran una especie de resaca brutal tras 30 años de “industria académica neoliberal”.
Como nunca, esta vez quedé despojado al impartir el curso de filosofía contemporánea. Cada vez que se intenta aniquilar la metafísica, ocurre un extraño e insidioso retorno. Aunque pese, seguimos guiados por las mismas pulsiones que Nietzsche y Heidegger dejaron inscritas en el estar en el mundo.
Creo que los aranceles que tanto prometió Trump se enfocarán principalmente en la industria automovilística. Los norteamericanos estarán, en poco tiempo, restringidos a comprar vehículos eléctricos de Tesla, mientras que el resto del mundo tendrá más opciones, comenzando por las chinas.
As I go from store to store buying up products that will soon be tariffed I’ll be singing that old Clash song in my head: “Tariff, don’t like it. Rock the cash box, rock the cash box.”
Grandes Infelices es el mejor podcast que he escuchado en castellano. Al menos, es mi favorito. Historias trágicas de genios de la literatura. Presentado y dirigido por Javier Peña. Me cuentan: open.spotify.com/show/3OqQvVf...
Empecé con el primer episodio de Dune: Prophecy y me quedé dormido. Creo que está bien, pero la próxima lo intento sentado. Cosas de ir haciéndose viejo, digo.
Dejé Twitter hace unos años porque ya estaba pasando factura a la (mi) salud mental. Vamos a ver qué tal va la cosa acá; quizá haya más espacio para hablar, joder, estar de acuerdo o en desacuerdo y debatir al respecto. En todo caso, si la pasamos bien, ¡démosle!