Vio Sísifo un escarabajo pelotero y pensó «Esto debe de ser divertido».
Da igual. De mí me lo esperaba, pero a la vida nunca la ves venir. Y cuando digo vida digo las cosas, de la epidermis para allá.
No lo sabré hasta el final, si el mejor o el peor verano. Pero el mejor regalo de cumpleaños hasta ahora, ver a mis padres yéndose en su scooter, agarradita mi madre a la cintura de mi señor padre. Míralos, como dos chavalillos de dieciséis y hasta de setenta años.
De aquel amor de mi vida ya casi no me acuerdo, sólo muy de vez e cuando, y sin embargo, de aquella joven que no tenía ninguna pretensión de quedarse en mi memoria la recuerdo casi a diario porque encaja bien en mi nostalgia.
Cuando se me viene a la cabeza el universo y esas civilizaciones que habrá por ahí perdidas, más avanzadas que la nuestra, en continua búsqueda de vida entre millones de galaxias, y que puede que sientan frustración por no encontrarnos, yo siempre pienso: Son afortunados. ¡Corred, insensatos!
No hay que desdeñar el silencio. La frase más banal te puede convertir en una caricatura eterna.
Mi antiguo yo no sabía nada, y el de ahora menos. Pero al menos descargo las actualizaciones, no vaya a ser que se me pegue un dogma.
-¿Me das un euro? -No, que te lo gastas en obsolescencia.
Habría que tener que pasar un psicotécnico para que te dejen usar una cámara de vídeo.
Lo más probable es que si escribes profundo te ahogues. Pienso en esto mientras veo a un tipo agitando los brazos, como pidiendo auxilio, y vuelvo a absortarme con el horizonte y los veleros.
La orilla no es un mal sitio, ni estás dentro ni estás fuera. Es el mejor lugar para la vida contemplativa, en conciencia del alcance y de la frontera.
Tiras un dardo, sin vector, sin punta, sin flecha ni diana, y siempre toca en un aludido. Cualquier palabra lanzada al azar alcanza un destino.
No digas lo que sientes desde dentro. Dilo desde el borde y que sea a cara o cruz.
Ahora que se ha puesto tan de moda lo de salir a correr, ya no sé si es porque tienen prisa o porque temen que se les escape el presente antes de usarlo.
Se podrán invadir ciudades por turistas con su caminar caótico, playas por portadores de sombrilla en primera línea, bares por hambrientos que no admiten demora, carreteras por atascos épicos. Pero a nivel personal, no hay peor invasión que la de los recuerdos.
Estos días interminables de calor sofocante tengo la sensación de que el mundo se desmorona, de arenilla desprendida que deja una nube de polvo, de aire viciado, irrespirable, de grietas que se agrandan, de catástrofe inminente. Con el cansancio me pasa lo mismo. Y con las multitudes.
Tantas perspectivas como ángulos (algunos muertos), sus puntos de vista (también algunos fallecidos y otros ciegos), sentimientos encontrados que terminan apaleados (gana la emoción anestesiada), el recuerdo, el olvido, la fantasía, el autoengaño. La realidad es muy mentirosa.
He visto desde la ventana a un pobre gato tirado en la calle, como acostado pero un poco raro. He bajado pensando que esta tarde la pasaba en el veterinario en el mejor de los casos. La buena noticia es que no ha hecho falta ir. La mala es que no veo de lejos. Era una bolsa de basura. Está sana.
La novedad es lo que más rápido envejece. Se arruga ante la siguiente primicia.
Claudicar también es lo mejor que nos puede pasar en la vida. Y que te dejen en paz; sobre todo que te dejen en paz.
Con tantas horas de luz, de calor asfixiante, de sol abradador y sin una pizca de aire que permita respirar, me pregunto para qué sirven los días.
De pequeña tuve un patinete rojo que corría poco, quería más velocidad. Luego me regalaron unos patines de metal, pesados, lentos, quería más rapidez. Vino más tarde la bici, pequeña, con ruedines, y después sin ellos. Le sucedió otra bici más grande, más veloz. Y cuando no fue suficiente,
Casi todo termina resultando más triste que inverosímil.
Lo que tuviste es todo lo que tendrás. Consérvalo bien, sin sal ni congelador.
La vida no es una carrera, no se trata de llegar el primero, se trata de conseguir que vaya otro.
"Querer es poder". Y eso me pasa al tratar con algunas personas, que no puedo porque no quiero.