𝓐marïe 𝓟endragon ☽。⋆𝘋𝘰𝘯´𝘵 𝘵𝘳𝘶𝘴𝘵 𝘢𝘯𝘺𝘰𝘯𝘦... 𝘌𝘷𝘦𝘯 𝘮𝘦 ☽。⋆𝕮𝖆𝖟𝖆𝖉𝖔𝖗𝖆 *ೃ༄𝙋𝙚𝙧𝙨𝙤𝙣𝙖𝙟𝙚 𝙊𝙧𝙞𝙜𝙞𝙣𝙖𝙡 ☽。⋆𝐅𝐚𝐧𝐭𝐚𝐬𝐲𝐕𝐞𝐫𝐬𝐞
𐊖𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒 𝑑𝑒 𝓈̲𝑒̲𝑟̲𝑝̲𝑖̲𝑒̲𝑛̲𝑡̲𝑒̲.
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⠀ ⊹ ⠀ ˖ ⠀ʜᴇʀᴍɪᴛ ⋆:⠀𝔥𝔢𝔪𝔬𝔪𝔞𝔫𝔠𝔢𝔯 ·· 𝐒𝐡𝐚𝐦𝐚𝐧 𝅘𝅥𝅮 ╱ "one morning this sadness will fossilize and i will forget how to cry.". _· 1.83m - ??? y.o ·_
No tardó mucho en coger la botella y descorcharla, sin mucha fuerza. — ¿Dos? Pues tienen que ser gigantescas. — No es que fuera demasiado alto pero tenía lo suyo. Le pasó el vino pero, antes de que ella lo cogiera, levantó la bebida con una sonrisa divertida.
... Dos manzanas mides. – Es que le adora, de verdad. Con dulzura lo metió todo en la sartén, moviendo la mano hacia el vino.– Por fa, ábrelo.
Lo ha cortado todo milimétricamente hablando. — ¡Hecho!
– Pues le ha puesto el gorrito y le ha dejado partiendo champiñones.– ¡Finitos, necesito cinco!
Se va a poner blando, permiso.
@bl00dysnake.bsky.social Scar es un gran ejemplo de superación y de buscar las razones de vivir incluso cuando se toca fondo. Ha de ser sincera: no creyó que su problema cuando lo conoció fuera a tener solución hasta que dio con ella. De las pocas veces que le complació estar equivocada.
Y se la comió, dejándole un beso en los dedos como agradecimiento. — Ah, gracias... — Se le escapa una nueva risilla, buscando el dedo que tocaba su nariz para jugar con él.
– Sus ojos cubiertos de estrella le miraron con curiosidad, esperando a ver qué hacía. Le dejaría comer, no era tan mala, aunque tocó su nariz cuando se acercó.–
— Claro, son distintas formas de ver la vida. No me meto en la tuya, solo espero poder ayudarte a cambiarla. Alzó un índice. — Con una galleta.
— No sé. Quizá sí. Esta vez se acercó lento y manteniendo sus ojos oscuros clavados en ella mientras abría la boca. Poquito a poco, sin prisa y creando tensión.
Oh, no, nadie querría tenerte poco alimentado, ¿Verdad? – Ofreció de nuevo la galleta, a ver si esta vez la quitaba o no. –
— Te aseguro que amigo mio no sería si aceptó a casarse contigo de motu proprio. No la iba a seguir, tampoco era un desalmado. — Suerte con tu casamiento y espero que te haga feliz, Mag.
Se ha reído al verle alumbrarse en rojo como si fuera una lámpara. — ¿Chamanes? Bueno... Quizá me uno. ¿No habrá problema conque... sepa de magia no muy buena en vuestro círculo? Se refiere a la roja, claro. Pese a que no la usaba para nada malo, sus tatuajes le recordaban constantemente >
— Qué negatividad. Le ha tendido una galleta a la muchacha que acaba de aparecer. — Toma, anda.
— Me está ayudando a encontrarme a mi mismo. Es como un guía espiritual.
— Debe ser lo único que tienes de bueno si es lo único que siempre recalcas. Los jarrones bonitos son los primeros que se caen al suelo. Esquivó el manotazo y siguió tocándole las narices. — Pobre diablo el que te tenga de esposa en breve.
Dio un mordisco al aire y cuando se enteró, soltó una carcajada. — ¡Pero bueno! Qué traición. ¿De aire me alimentas?
Claro. – Consiguió sacarle una sonrisa, cortando un trozo y ofreciéndosela. Cuando la cogiese se la quitaría rápidamente.–
— Yo sé qué sacar y que no. Y no me gusta la gente hipócrita. Le da un toque en la nariz, si es que se deja. — Ahora que te trato con la misma moneda soy imbécil. Pobrecita.
— Y creo que eres de los mejores de allí. Solo hay que verte. Le dio con le hombro en el suyo, tomando su desayuno con rapidez. — ¡Nah! Estoy bien. Ya ves tú que simplicidad que con un desayuno soy feliz.
— Tú me has tratado mucho peor y ahí estuve siempre. Deberías ser tú la primera con tu esquela en ese cementerio, entonces. Encogió un hombro. — Tranquila, tampoco me interesaba.
— Hamnet está haciendo de comer. Si quieres pedirle.
— Ya, ya sé que no soy nadie. Al menos yo sí que lo tengo en cuenta. Ríe, devolviéndole la pulla. — ¿Me vas a invitar?
— Ya me imaginaba. Tú no albergas maldad alguna, mi buen amigo. Se lo zampa rápido. Hacía mil años que no sentía hambre.
— Ya pero querida, tú tienes dinero suficiente para comprar un anillo y autoregalártelo. Le parecía un escenario incluso más real que el de alguien queriendo enlazarse con ella por voluntad propia.
Se ha sentado a su lado, sonriente. — ¿Me alimentas?
— Qué alivio. Pensé que podría ser parte de tu crecimiento como persona. Me alegra que no lo fuese. Volver a estar vivo le ha devuelto la facilidad para contestar a sus borderías. Y qué puede decir, le gusta. — ¿Y ese hombre existe?
— ¡Oye! Eso es trampa. Pensé que te estabas habituando. Pero no iba a negar que el cambio de temperatura no le vino nada nada mal a su cuerpo. Se ha estirado con calma, dándole igual que algunas partes desnudas se vieran con el bracear hacia atrás. — Bueno, no está mal. Pero el próximo baño que >
De entre todo lo que le habían enseñado los druidas del Círculo del Pastor, Hamnet recordó que podía modificar ligeramente la temperatura del agua. Solo había que rezarle al espíritu y... si no estaba muy ocupado en otras labores, podría acudir en su ayuda. Cerró los ojos y recitando un pequeño +