—No creo en lo “sobrenatural”. —Replicó con incomodidad. No lograba entender por qué algunos seres eran incapaces de comportarse normal frente a los humanos, menos aún cuando la gran mayoría de humanos no sabían nada de ese mundo. —No. No vivo aquí.
────El sobrenatural, por supuesto. ────dijo con total honestidad. ────El placer es mío. ¿Vive aquí?