¿A qué se debe ese afán por meterte en líos constantemente? —Se apoyó en el muro de piedra del balcón, cruzando los brazos, y lo miró. No podría curarlo ahí, así que tendrían que ir a su habitación—. No me ha prohibido que hable contigo como tal, al menos no en público. Pero me ha sugerido que +
si yo iría, ¿sabes?———habló.———pero 𝐞𝐢𝐫 me tiene prohibido pisar su clínica cuando desaparece el sol, dice que está cansada de atender mis urgencias a altas horas de la noche.———comprensible si le preguntaban a él, que acudía día no y día sí en busca de algún remedio para parar una hemorragia, ›