Federico Verde

@comoelcolor.bsky.social

La historia prosigue pero, amigos, yo ya la vi.

Les cuento que la euforia fuerte y real por ganar una copa del mundo no dura para siempre, rápidamente se vuelve estadística. Dedíquense a disfrutar lo conseguido en buena ley y dejen de hablar de Argentina, ¿o acaso están más felices por habernos ganado que por ser campeones?

Nuestro presidente y sus alianzas, que por desgracia hace en nombre de todo el país, son indefendibles. Pero lo mismo pasa allá. Si nosotros tenemos que aprender que Trump o Reagan no son lo mismo que Patti Smith o Jane Fonda, lo mínimo que podemos pedir es alguna reciprocidad.

Para mí España no hizo un partidazo ni ahí. En todo caso Argentina no jugó bien. Un equipo que hace un partidazo no mete el gol en el minuto 106 del alargue (si no me creés preguntale a la Argentina que le dio vuelta el partido a Inglaterra en 10 minutos). Listo, lo dije.

Y pensar que para el Mundial 2014 la FIFA obligó a Brasil (por uno de sus auspiciantes) a cambiar una ley para que se pueda vender cerveza en los estadios lo cual estaba prohibido. Por eso cuando Infantino dijo que no se podía meter con la legislación de un país da risa.

La disyuntiva es enorme. Por un lado uno quiere que gane Congo, porque el rival es detestable. Por el otro si empata Inglaterra y hay alargue es media hora más que uno le roba al laburo. Difícil.

Ya en 2015 se jugó a lo mismo que hoy, y les salió. Pero en aquella oportunidad el oponente que tomaría el gobierno era simplemente ladrón. La disyuntiva ahora es diferente. Esta gente vino a cambiar el orden y el sistema de gobierno argentino, y lo está logrando. Si juegan a perder es imperdonable.

Yo lo único que le voy a decir al peronismo es que si nos traen cuatro años más de esto o cualquier reversión de esto por hacerse la paja con la internita esta vez no se los voy a perdonar. Ya lo hice en 2015, otra vez no.

Acá parece haber intervenido un Supremo Guionista. Messi rompe en récord de Klose en el aniversario 40 de los goles de Maradona en el Argentina-Inglaterra de 1986. Y lo hace en Dallas, que es donde terminó la carrera en la selección del Diego, por la novela de la efedrina contra Nigeria en 1994.

—Una empresa no es ni buena ni mala. En todo caso será eficiente o ineficiente. No entiendo por qué decís que Flow es una empresa hija de puta. —¿Será porque se le dio por fallar durante el partido de Argentina?