David

@david00073.bsky.social

Bisex ardiente. Siente la electricidad y arde conmigo. 🔞

Recuerdo la intimidad salvaje de una playa desierta de luz dorada y rumor de olas mientras sentía como tu semen estallaba dentro de mí llenándome de placer.

El verano es sensual. La piel se vuelve territorio abierto y la brisa del mar se mezcla en mi boca con tu semen cuando cae la tarde.

Me gusta mucho conocer cuerpos en la playa y nada el sexo en las dunas, que soy muy comodón y el ambiente en la ciudad es estupendo y los apartamentos en esta isla son maravillosos.

Ana era mi abogada entonces. Un día entré en su despacho, cerró la puerta y no me dio elección. Me dijo “Voy a comerte la polla primero porque no puedo pensar en otra cosa, y luego seguiremos con los papeles. Siéntate allí, en el diván de comer pollas. Voy a grabarlo, colecciono mis mamadas”

Me gustan las playas nudistas, aunque no me gusta nada el sexo en sus dunas. En una del sur de Inglaterra conocí a Ralph. Tomamos un café esa tarde y resulto que, además, era un tipo estupendo. Acabamos en la cama de mi habitación de hotel unas horas. Luego se fue, que había quedado con su esposa.

Mis labios expresan el deseo y la belleza de complacer. Sentir tu carne más íntima, tan tersa y tan dura, hasta que sacies mi sed de semen.

"Mathilde yacía desnuda en el suelo. Todos los movimientos eran lentos. Tres de los cuatro jóvenes estaban echados entre los almohadones. Perezosamente, un dedo buscaba el sexo de la muchacha, penetraba en él y allí permanecía, entre los labios de la vulva, sin moverse" (Anaïs Nin, Delta de Venus)

No tengo nada contra los chicos que libremente deciden permanecer en el armario y que, cuando quedan solos en su ciudad trabajando durante el verano mientras su familia se marcha de vacaciones, deciden tener un momento loco conmigo. Me encanta.

Tu cuerpo, voluptuoso y rijoso, se despliega con la amplitud y la calma de un paisaje sereno sobre mi cama, sabiendo que tu pecho es el centro de mi universo y que sólo pienso en penetrarte

Añoro las tardes de invierno en que tomábamos té en casa de Marga y después me llevaba al paraíso mientras escuchábamos un viejo disco de Lou Reed

Adoro esa liturgia secreta. Cuando nuestra carne, agotada de ser frontera, se convierte en puente y siento cómo me penetras y el tiempo se para en un presente absoluto, tan intenso que roza lo insoportable, hasta que el clímax nos alcanza en perfecta coincidencia.

“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta” (V. Nabokov)

Adoro la presencia de tus curvas generosas, la opulencia de tus piernas poderosas y tu coño, suave y maternal, donde me derramo con un placer inigualable y te mata de placer.