Me fascina el instante previo, inevitable, en que todo tu cuerpo se tensa para correrte dentro de mí.
David
@david00073.bsky.social
Bisex ardiente. Siente la electricidad y arde conmigo. 🔞
Me excita pensar en tu mirada privada y lasciva, en tu deseo de masturbarme.
Cada pliegue de tu sexo guarda la paciencia de una pincelada de mi lengua
Recuerdo la intimidad salvaje de una playa desierta de luz dorada y rumor de olas mientras sentía como tu semen estallaba dentro de mí llenándome de placer.
El calor del verano enciende el ansia de sentirnos vivos, del ritual de recorrer la tersura de cuerpos nuevos
Las noches de verano se llenan de sal, lujuria y deseo de correrme en tus acogedoras entrañas, cielo.
El verano es sensual. La piel se vuelve territorio abierto y la brisa del mar se mezcla en mi boca con tu semen cuando cae la tarde.
Me gusta mucho conocer cuerpos en la playa y nada el sexo en las dunas, que soy muy comodón y el ambiente en la ciudad es estupendo y los apartamentos en esta isla son maravillosos.
Esta es una noche de promesas pendientes, no sé si la ansiedad me permitirá aguatar todas estas horas de espera.
Mi mano busca tu piel tibia, con el pulso secreto que despierta el fuego latente que deseo.
“Tu cuerpo juega todos los días con la luz del universo” (Pablo Neruda, poema XIV)
Ana era mi abogada entonces. Un día entré en su despacho, cerró la puerta y no me dio elección. Me dijo “Voy a comerte la polla primero porque no puedo pensar en otra cosa, y luego seguiremos con los papeles. Siéntate allí, en el diván de comer pollas. Voy a grabarlo, colecciono mis mamadas”
Me gustan las playas nudistas, aunque no me gusta nada el sexo en sus dunas. En una del sur de Inglaterra conocí a Ralph. Tomamos un café esa tarde y resulto que, además, era un tipo estupendo. Acabamos en la cama de mi habitación de hotel unas horas. Luego se fue, que había quedado con su esposa.
Mis labios expresan el deseo y la belleza de complacer. Sentir tu carne más íntima, tan tersa y tan dura, hasta que sacies mi sed de semen.
"Mathilde yacía desnuda en el suelo. Todos los movimientos eran lentos. Tres de los cuatro jóvenes estaban echados entre los almohadones. Perezosamente, un dedo buscaba el sexo de la muchacha, penetraba en él y allí permanecía, entre los labios de la vulva, sin moverse" (Anaïs Nin, Delta de Venus)
No tengo nada contra los chicos que libremente deciden permanecer en el armario y que, cuando quedan solos en su ciudad trabajando durante el verano mientras su familia se marcha de vacaciones, deciden tener un momento loco conmigo. Me encanta.
Tu cuerpo, voluptuoso y rijoso, se despliega con la amplitud y la calma de un paisaje sereno sobre mi cama, sabiendo que tu pecho es el centro de mi universo y que sólo pienso en penetrarte
El pene de Carlos me tiene hipnotizado, esa escultura viva donde su carne no puede cobrar más firmeza y tersura.
Añoro las tardes de invierno en que tomábamos té en casa de Marga y después me llevaba al paraíso mientras escuchábamos un viejo disco de Lou Reed
Susana era muy joven para mí, pero pechos me atraían con la gravedad de un planeta
Adoro esa liturgia secreta. Cuando nuestra carne, agotada de ser frontera, se convierte en puente y siento cómo me penetras y el tiempo se para en un presente absoluto, tan intenso que roza lo insoportable, hasta que el clímax nos alcanza en perfecta coincidencia.
Me gusta que me masturbes, me gusta que te guste masturbarme, me gusta que te guste que me gusta que me masturbes.
Me excita ver cómo se arquea la espalda de Laura cuando se acerca al orgasmo
“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta” (V. Nabokov)
Adoro la presencia de tus curvas generosas, la opulencia de tus piernas poderosas y tu coño, suave y maternal, donde me derramo con un placer inigualable y te mata de placer.
He soñado que follaba contigo y que cerrabas los ojos mientras te corrías
Tus caricias son como un susurro que recorre mi piel y eriza mis pezones
Me ha dicho tu marido que te entretenga, que esta tarde tardará en llegar a casa.
La lujuria se presenta con la insistencia de una tormenta de verano