El Consumidor

@elconsumidor.bsky.social

Cuenta dedicada a la relación entre quien somos y que compramos.

Es curioso como el espabilado y la espabilada cree que el sistema te permite aprovecharte de él, e incluso revertirlo...críos de 20 años desentrañando el sistema que ahoga a sus padres... El colmo de la esclavitud asalariada...

El mayor pilar del mundo corporativo es que se cambia dinero por dignidad, no trabajo. Por eso nadie cuenta bien porque le pagan, pero llenan los bares todos los días...En las oficinas se premia el automatismo y ceder dignidad de manera ciega, mientras la empresa usa un "nosotros" que te excluye

La subida de precios de Netflix es meramente por que toleras que se suban...Pocas maneras hay de tenerte por tonto tan buenas como la de no venderte nada y cobrar más. O déjamos de consumir como lo hacemos y volvemos a la piratería, o en nada la TV costará dinero... @netflix.com

El mundo corporativo ha llegado tan lejos como la cobardía de no hablar nunca de sueldos en una empresa. Compañeros que nunca saben lo que se les paga a los demás. Esto da lugar a pagar el doble a alguien nuevo, siendo el nuevo formado por el capaz y veterano.

Es curioso como los oficinistas viven unas de las peores vidas laborales, pero enfocan sus esfuerzos en presentarse como los vencedores del mundo laboral. Viven endeudados, buscando suplementos para el desgaste vital de estar sentado delante de una "zanahoria".

El caso de EEUU, donde los programadores financian sistemas de IA que les van a sustituir mediante sus planes de pensiones es la muerte del mundo corporativo. La IA solo es una aceleración de la rotatividad exagerada de lo corporativo.

HP y no u modelo de suscripción, o la publicidad integrada en TVs dejan a un consumidor tan bobo que paga por TV y por no tener anuncios en la TV. Hemos perdido el sentido de la suscripción y se ha instaurado la estafa al ofrecer servicios que se presentan como fundamentales.

Hay que poner límites a como Windows tiene el control total de nuestro mundo digital. Ahora pagamos por el privilegio de usar Windows cuando es un producto fruto del robo y las peores prácticas empresariales.