Federico Guzmán Rubio

@feguz.bsky.social

Mañana juego de local y presento Sí hay tal lugar en el ITAM. Hablaré, con Marcela Rabadán, de la posibilidad de la utopía y el viaje en estos tiempos, y de la escritura y la crónica como espacios reales en un mundo cada vez más ficcional. Además, habrá pintura en vivo con la artista Jime Rivera.

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Las ciudades son también textos que se leen y se escriben. Y hay ciudades que ya son un género literario en toda regla, como Lisboa. Acá les dejo este ensayo nómada sobre Lisboa, la ciudad que siempre brinda la posibilidad de ser otro: www.razon.com.mx/el-cultural/...

Lisboa o la posibilidad de ser otro

Antonio Tabucchi escribió en su libro Viajes y otros viajes acerca de Lisboa: “Para comprender qué es la saudade, nada mejor que experimentarla directamente. El mejor momento es obviamente el atardece...

razon.com.mx

Hay en Pedro Páramo una fusión imposible entre la ternura de su lenguaje y la devastación que se narra. De allí que Comala sea un mundo fantasmal tan entrañable. Como cuando Dorotea muere y siente que su alma parte:

Para huir del mundo nada como refugiarse en el mundo: la literatura es tan real como el ruido y la furia de esta ciudad. Me gusta leer con el ruido lejano de los carros, la música de la fiestas y las sirenas de las patrullas; son dos caras de la misma moneda oxidada y brillante de la realidad.

Uno escribe libros para dedicarlos. Uno siempre escribe un libro gracias a alguien, para alguien, con alguien. Contra lo que se suele decir, nunca se escribe solo. Aquí la dedicatoria de Sí hay tal lugar:

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Hago responsable de cualquier cosa que me ocurra a Fernando Pessoa, autor del Libro del desasosiego, así como a todos y cada uno de sus heterónimos. Si mi integridad sufre algún daño, investíguenlo. Él les dirá que no es nada. No le crean. Nunca le crean nada a un poeta portugués.

El futuro de la literatura no luce especialmente promisorio. Tal y como la conocemos, ésta parte de la premisa de que existe un lector capaz de leer varias páginas seguidas y entenderlas, lo que pronto será una excentricidad.

La decadencia de los padres es insoportable porque es entonces que se entiende que todo lo que nos habían contado es una mentira. Eso es la orfandad: acceder a una verdad que nunca quisimos saber y ver cómo, quienes nos la contaron con fiereza y ternura, ya no la pueden sostener.

Leí este texto y me conmovió profundamente. Lo traduje y los amigos de Nexos hoy lo publican. Es el testimonio de la periodista palestina Maha Hussaini sobre qué significó para ella comer un dátil en Gaza. Sólo eso. Una mujer y un dátil. Por favor, léanlo. redaccion.nexos.com.mx/el-datil-de-...

El dátil de la memoria

El genocidio en Gaza –que se extiende por ya casi dos años– y las hambrunas generadas de manera intencional tienden a aniquilar, deshumanizar, a borrar la memoria y la alegría de las calles. Sin embar...

redaccion.nexos.com.mx

La literatura te hace cobrar conciencia que la parte de mundo donde te desarrollas es estrecha y limitada, y a la vez te permite apreciar que esa misma parte minúscula de mundo es tremendamente compleja, contradictoria e ilimitada, entre otras cosas, por la misma literatura.

Sólo hay una clase de lectores a quienes desprecio: a los que recomiendan no leer algo. A mí puede no gustarme un libro y argumentaré mis motivos. Pero léelo tú y ojalá disentamos: se lee para disfrutar. En literatura, el criterio propio sólo se forma de una manera: leyendo.

La extrema derecha está construyendo su utopía, y el primer paso de una utopía así es desplazar, desaparecer y exterminar a quienes no están contemplados en ella. Muy agradecido con Bea Torres por esta entrevista en El País a propósito de Sí hay tal lugar: elpais.com/mexico/2025-...

Federico Guzmán, escritor: “Trump está construyendo su utopía para hombres blancos heterosexuales”

El autor mexicano viaja en ‘Sí hay tal lugar’ a las ruinas de siete utopías latinoamericanas, en un paseo por las ideas que definieron un continente

elpais.com

Para mí, un buen lector es el que, sí, lee bastantes libros al año y los lee bien, pero también el que lleva (re)leyendo un puñado de libros durante toda su vida y todavía no los da por concluidos.

¿Ya podemos afirmar que el supuesto antielitismo no tenía como fin revalorizar la cultura popular, sino desprestigiar la ciencia, el periodismo y las artes para que las élites económicas se vieran beneficiadas y convertir al mercado en el único valor contemporáneo, o todavía no?

A escribir se desaprende. Soy más inseguro con cada frase, dudo ante cada adjetivo y la sintaxis es un rompecabezas que crea figuras insospechadas. Y lo ya escrito no sirve: cada tema y contexto exigen una nueva forma. La escritura es un problema que la misma escritura se encarga de complicar más.

Creer que la juventud, por ser juventud, es naturalmente innovadora es tan inocente como creer que la vejez, por ser vejez, es naturalmente sabia. Hay juventudes reaccionarias de la misma forma que hay vejeces idiotas. Ah, y también hay juventudes sabias y vejeces innovadoras.

Qué reduccionista considerar que la literatura es sólo lo que tú lees. En la literatura cabe la ficción y la no ficción, las preocupaciones sociales y las formales, las canciones infantiles y las disquisiciones filosóficas. La literatura es, en realidad, una serie amplísima de literaturas.

Feliz día al libro físico, al que todos daban por muerto hace 20 años, y que sigue siendo un pequeño objeto capaz de contener universos. Y felicidades también al libro digital, al PDF, a las paredes de los baños y a cualquier soporte donde se pueda leer y escribir una pinche palabra.

La inteligencia artificial acelera la tendencia de que todo esté orientado al resultado, al éxito, a pasar la prueba sin importar cómo, a conseguir la meta. Es una buena excusa para recuperar el placer del proceso, del hacer por el hacer, de la deliciosa lentitud de lo inútil.