Oh, dioses infames. Injustos. Caprichosos. Humanos. Las estrellas son culmen de una belleza en la oscuridad, claro que eso las vuelve las perfectas rehenes de criaturas anhelantes de luz en un mundo donde ser hermoso significa ser cazado.
Oh, dioses vengativos. Ella sabe demasiado bien lo que estos pueden llegar a hacer. Pero las estrellas, tan lejanas, tan ellas ¿No son casi como diosas perpetuas de un firmamento todavía por explorar? ¿Cómo es posible que sean víctimas de los caprichos de dioses?