Cada vez que veo un video de la policía retrocediendo con esa manera tan especial que tienen de retroceder –siempre juntos, con su escudito, y sin dar la espalda a los manifestantes– siento como si el resplandor de una estrella fugaz titilara en el fondo de mi alma. Es efímero, pero tan hermoso.
París. Que el miedo cambie de bando, cuando el Estado carga, pega y maltrata a la gente, la violencia se convierte en autodefensa organizada. Si la policía carga contra los chicos, los chicos se unen y cargan contra la policía, juntos, somos más, somos mejores.