Ya estuve allí. —Volvió a colocarse las gafas de sol, alzando una ceja tras ellas.— Bien. No te lo aconsejo, pero, bien.
¿Constelaciones? ¿Para qué? ¿Ahora quieres ir al espacio? — Guarda las manos en los bolsillos y se encoge de hombros — ¿Amistoso? Puede. Si Belial confía en ti, creo que puedo confiar también yo.