Podría elaborar una lista de todos los seres inertes a los que he pedido perdón de forma automática tras chocarme con ellos o golpearlos accidentalmente. Último registro: el ventilador de mi salón.
¿Y si me mudo a la isla de Mull para vivir al lado de una familia de nutrias?
La cara de mi gata viéndome bailar y hacer lip sync de 𝘊𝘩𝘢𝘯𝘥𝘦𝘭𝘪𝘦𝘳 en ropa interior delante del espejo un domingo por la noche es para enmarcar.
Para nada le acabo de pedir perdón a la ventana de mi salón por haberla cerrado, sin querer, con más fuerza de la habitual.
Hoy es un día un poco triste, así que me he puesto mis calcetines de Jigglypuff para salir a la calle y me he comprado dos libros para compensarlo.
Según Iván, anoche a eso de las cuatro de la madrugada empecé a gritar de terror mientras dormía y, cinco segundos después, a reírme como una descosida. Tiene que ser toda una aventura dormir conmigo.
2:42 am Planteándome levantarme de la cama para coger la cuña de queso que hay en la nevera.
Acabo de ganarle al ajedrez a un ruso. ¿Se puede considerar farmear aura?
Después de haber estado viendo las películas de Spider-Man y haber terminado Boku no Hero, ayer en la piscina me vino el pensamiento de fingir que me ahogaba para que viniese el socorrista y sentirme salvada yo también.
Me acaba de asaltar el recuerdo de cuando, de pequeña, gente de mi entorno usaba —con una mezcla de orgullo y paternalismo— la expresión «mi pobre» para referirse a la persona sin hogar a la que daban limosna de forma habitual. Berlanguiano, como poco.
Le he mandado a mi madre una foto de una máquina del gimnasio para decirle dónde estaba y lo primero que ha pensado es que era una silla eléctrica.
He visto a una chica de unos treinta años comprándose un kit de cubo, pala y rastrillo de Spiderman para jugar en la playa y, por respeto a su imagen e intimidad, no voy a decir quién soy.
Anoche soñé que, en una Portugal postapocalíptica invadida por zombies, entraba en una especie de hostal para refugiarme y me encontraba a un chico con el que dejé de hablar hace años compartiendo cama con Laura Dern y Lamine Yamal.
Es la primera vez que Sandra hace sushi y se me han caído los cojones al suelo con lo bueno que estaba. Lo de esta tía no es normal.
Estaba mirando a mi gata bebiendo agua de su fuente tan tranquila y casi me pongo a llorar de lo feliz que me hace el simple hecho de que: se esté hidratando. La quiero mucho.
Estoy muy contenta porque últimamente me estoy atreviendo a salir con ropa monísima que hace años jamás me habría puesto por mis inseguridades y, además de no haberme generado ansiedad —o no tanta como esperaba—, me he visto ✨ guapa ✨.
Llevo un rato con mi gata sobre las piernas y no me había dado cuenta. Creo que hemos llegado a un punto de unión en el que a veces se convierte en una extensión de mi propio cuerpo.
Estoy muy ilusionada porque me he cambiado de gimnasio y, además de ser más nuevo, tiene una piscina enorme. Siempre me ha gustado mucho nadar y hace años que no lo hago en condiciones (amo la playa y bañarme en el mar, pero el oleaje hace que sea un poco incómodo).
Duchita fresca después de hacer ejercicio y a comer la mejor fruta del mundo (cerezas) viendo anime.
Recordando cuando, con 12 años y miedo a la oscuridad, decidí poner un póster enorme de Marilyn Manson en mi habitación convencida de que ninguna criatura de la noche querría atacar a una niña que tiene a ese señor a los pies de su cama.
Me he comprado dos libros nuevos para salir de mi bloqueo lector porque supongo que es mejor idea que sacar alguno de los 394738 que tengo pendientes en la estantería.
La edad de Cristo y sigo siendo incapaz de dormir completamente destapada en plena ola de calor porque algo me dice que 30 cm de sábana sobre una pierna bastarán para protegerme de los horrores que acechan en la oscuridad.
Puede que haberle comprado una fuente de agua a Jodie sea la mejor decisión que hemos tomado en lo que va de año.