Es conocedora de su incomodidad. Más que nada porque hasta a ella comenzaba a molestarle el pecho por su presencia, aunque sabía que no era algo que Phobos pudiera controlar, y no era algo que le fuera a echar en cara ni mucho menos. “No espero menos, Phobos. Respetarla, amarla, cuidarla >
+ idóneo ni mucho menos, pero voy a cuidarla. Es lo único que quiero. Y si existe un momento en que no sea capaz de hacerlo, pondré tierra de por medio.