Mi amiga echando más horas que un cabrón en el restaurante en el que trabaja, aguantando con su hernia discal y con su túnel carpiano echo un cristo. Yo creo que la dices "ánimo espartana hay que sacrificarse" te mete una patada en los cojones que te deja eunuco en vida.
Leo esto del Jordi Cruz Malo diciendo que en la hostelería ya no se trabaja como "espartanos", y que ahora se curra "solo ocho horas diarias", y votaré al primer partido de izquierdas cuyo programa consista en hacerlo desaparecer de la faz de la tierra.