Más que una duda, es una base epistemológica sobre la que sostener toda una visión del mundo.
Nos conocimos frente a un plano secuencia de Béla Tarr y ahí seguimos, esperando la lluvia, el frío, la niebla.
Cuando dudo de si lo que voy a decir se asumirá como crítica cuando en realidad es solo evidencia, me callo.
La de cosas inútiles que hacemos para creer que así nos perdonamos. La de engendros absurdos y ridículos que construye la culpa.
Existir menos, sí que es bueno para la salud. Para la de todos.
Las mejores cosas son las cosas no repetitivas, las que sólo hay que hacer una vez. Cosas como aprobar el carné de conducir, amar o morir.
Hoy se os reconoce en la nostalgia. Quienes nunca lo fuimos lo sabemos porque nos reconocemos en algunos sentimientos asociados a ella, pero no en la nostalgia misma, que nos es del todo ajena.
Curioso es cómo algo tan objetivamente nimio define por completo el devenir de lo pequeño y cercano a la vez que el del mundo entero. Hablo del cotidiano proceso mental individual.
Kissinger desde el cielo: un poco de formalidad te pido aunque sea.
Son los USA de siempre, solo que renunciando a la pátina de falsa moralidad con la que solían maquillar sus acciones.
Y podemos debatir sobre el sexo de los ángeles porque, si no puedes reventar esa posición, no hay nada que hacer más que criticar y lamentar. La violencia, aunque no lo queramos ver, domina todo el universo del ser humano.
Es el espacio de poder. Si no lo puedes ocupar estás a su merced.
Como cuando cedes algo de buena fe para que se lo arroguen pero la pertenencia primera, el vínculo original, no consiente la cesion.
Por suerte, todo es mentira menos algunas cosas que no son verdad.
El paraíso en la tierra sería no molestar, no imponer, colaborar cuando se nos pida y buenamente se pueda, callar lo que en nada ayude y decir con humildad y amabilidad. Seamos amables, en su literalidad, que se nos pueda amar. Buenas fiestas, buena Navidad.
La vida es una pregunta retórica que nos empeñamos en responder.
Un invierno cálido sigue siendo invierno porque el frío nunca se va.
Poseer algo es una menudencia comparado con el hecho de amarlo.
Conviene tratar el dolor de algunas evidencias con la sutileza y delicadeza con la que se trata a la belleza.
El sentido de la vida es su sinsentido. Nuestra única coherencia es vivir en la incoherencia. Pensar es claudicar.
Repaso mis anotaciones de otro tiempo y observo el cambio y cómo, casi todo él, está basado en el cansancio. Cambiamos por agotamiento. O sea, resignación.
He visto por ahí que alguien llama a esta fase 'aceptación', que parece menos lesiva y más tomada desde el control. Pero cada cual se engaña como puede.
Mi fase vital es la resignación. Que es posterior a la de frustración y previa a la de desolación.
No falla. Quieres que te quede bonito, y te tiembla el pulso.