Resist.es

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Es hora de repensar el sistema. Un movimiento para impulsar las causas sociales de particulares, colectivos, sindicatos, agrupaciones y organizaciones.

Gallinas devorando cadáveres, cuerpos desmembrados y animales enfermos, desplumados y cubiertos de parásitos. Arde y Satya Animal han documentado estas imágenes en una granja en Mallorca.  ➡️✍️Tú puedes salvar a estos animales. Firma ya la petición en stopgranjasdeloshorrores.com.

Mercadona ganó 1.729 millones de euros en 2025, casi un 25% más que el año anterior. Los alimentos cuestan un 36% más que hace cinco años. Y desde Justicia Alimentaria han lanzado una propuesta organizar una huelga de compra en las grandes cadenas para exigir alimentos básicos a precios justos.

Ecología sin lucha de clases es jardinería. Si la transición verde no obliga a nadie con poder a perder beneficios, privilegios o capacidad de imponer sus intereses, probablemente no estamos transformando el sistema. Solo estamos cambiándole el envase.

Nepal apenas contribuyó al calentamiento que ahora le está destrozando pueblos, carreteras y familias enteras. Más de mil muertos, cientos de niños sin saber dónde están sus padres y un país pagando por una crisis fabricada lejos de allí.

Un turista paga cientos de dólares para que varios trabajadores ugandeses carguen con su cuerpo montaña arriba mientras él contempla gorilas. Lo llaman experiencia premium, turismo accesible, desarrollo.  Aquí le llamamos colonialismo con datáfono

Cada septiembre te convencen de que el móvil que llevas en el bolsillo ya envejeció.  Abajo, en la cadena que alimenta esa renovación infinita, hay niños picando mineral por unas monedas para que arriba alguien pueda estrenar cámara, color y procesador.

Estamos viendo desaparecer en segundos lo que tardó siglos en formarse. Grindelwald, Alaska, Perito Moreno: glaciares retrocediendo, valles cambiando de forma y reservas de agua perdiéndose. Y seguimos reaccionando como si la siguiente obra de ingeniería pudiera negociar con la física.

Japón con alcantarillas lanzando agua a dos metros como géiseres urbanos.  Hemos asfaltado ciudades enteras, calentado la atmósfera y cargado el aire de humedad; luego miramos cómo el agua revienta desde abajo y fingimos sorpresa.

Dos huracanes de categoría 4 al mismo tiempo, otro sistema creciendo detrás y un Pacífico convertido en una enorme reserva de energía.  Después todavía habrá quien diga que la crisis climática consiste en “unos grados más”.

Podéis llamarlo “desastre natural” todas las veces que queráis. Pero cuando los glaciares pierden hielo, el terreno se desestabiliza y las montañas empiezan a venirse abajo, la naturaleza no está improvisando: está respondiendo a un planeta que estamos calentando a toda velocidad.

Prender fuego en los cuernos de un animal y soltarlo entre una multitud no se vuelve menos salvaje porque lleve siglos haciéndose. La palabra “tradición” sirve demasiado a menudo para ponerle un lazo cultural a la crueldad.

Hemos convertido la crisis climática en un manual de sacrificios para pobres mientras el despilfarro de los ricos se exhibe como lujo. Por eso la ecología sin lucha de clases acaba siendo exactamente eso: jardinería.

La especie que inventó satélites, inteligencia artificial y viajes al espacio ha decidido enfrentarse al colapso climático en chanclas, móvil en mano y con una cerveza en la terraza. El monte arde a pocos metros y nosotros buscamos el mejor encuadre para Instagram.