ruido perro

@ruidoperro.bsky.social

Dentro de mí viven dos ornitorrincos (debería ir aquí lo de que unas veces escribo y otras corrijo lo que escriben otros, pero me gusta más lo de los ornitorrincos).

Cuando cenamos, el perro siempre recibe algo distinto de lo que espera, y eso lo desconcierta; él tiene la vista puesta en el pollo empanado, por ejemplo, pero recibe el currusco de la barra de pan. La vida funciona de forma parecida.

Es sábado, no quiero corregir más, quiero emborracharme y despertar en el granero de una granja suiza disfrazado de tiranosaurio y sin recordar cómo he llegado hasta allí. :(

Cuando se habla de benefactores de la humanidad todo el mundo piensa en Marie Curie o en Nelson Mandela, pero nadie se acuerda nunca del primer tipo que decidió echarle queso rallado a la comida.

Uno se resigna y termina incorporando la lluvia a su vida como algo que ya será así a partir de este momento, como hace, por ejemplo, cuando le rompen el corazón o lo despiden.