La azabache ladeó el rostro, aún tumbada, para enfocar al rostro magullado del ex agente. Sabía que, de alguna forma, había hecho lo correcto al posicionarse en esta guerra silenciosa y eterna, pero eso no conseguía que dejase de preocuparse. Perder la vida a ojos del mundo es más duro de lo que »
Suspiró, era cabezota hasta decir basta. No valía la pena malgastar saliva con ella, lo había aprendido por las malas. — Cómo quieras. — Guardó el pincho, acto seguido se dejó caer a su lado, usando el brazo izquierdo /el único que tenía/ como apoyo para mirarla de medio lado. — Voy a dejar >