Se gira sobre si mismo y la observa desde la cama. Tiene que aterrizar un poco para interiorizar la idea de que tiene a Ciri en su habitación después de haberle escalado la ventana. — Uh... Hoy hemos enfrentado a un mago. Mis hombres no estaban preparados. Apenas estamos empezando... »
—Lo sigue con la mirada y se apoya contra el alféizar de brazos cruzados y gesto medio desgarbado.— Siento oír eso. Si quieres hablar de ello, o... —Hace un gesto hacia atrás con el pulgar indicando que puede volver a irse, si él quiere.—