—Ante aquellas palabras sonríe de forma picara, como si de alguna manera esa frase la trasportara al pasado, pero pronto regreso al presente.— Puedo poner música para que bailes con motivos, aunque yo tengo dos --
– La barda era grácil en todo su hacer, movimientos fluidos como si bailase en una música que sólo ella escuchaba. Al saber lo que la otra bebía liberó una risita, asintiendo.– Esperaba que bebieses algo más fuerte, pero no me quejo. Me encanta el Malibú con piña. ¿Te sirves otro y brindamos?