Naces. Creces. Te creces. Lo disfrutas con creces. La cosa decrece. Te escuece. Lloras y desapareces.
Todo ser primero fue infinitivo, luego gerundio y ahora participio.
La primera trilogía de las olas de calor era más auténtica. Está segunda trilogía es más comercial. Besitos
–Se puede decir más alto pero no más claro. –¡No se oye! –(Coge un megáfono) ¡¡¡QUÉSEPUEDEDECIRMÁSALTOPERONOMÁSCLARO!!! –¡Ahora no se entiende!
Antes todo esto era lo mismo pero mejorado por la pátina del tiempo.
No está bien generalizar, pero particularizar tampoco es mucho mejor.
–No dices nada. –Pues... –Vaya, qué pena, con lo bien que ibas.
Un aviso de la AEMET para que sepas que se te está pasando el arroz.
Dale un pez a un hombre y comerá un día, si quiere, tampoco es que sea obligatorio.
Un aviso de la AEMET para avisar de que ya no van a avisar más porque no hacemos caso de los avisos.
La lejía del futuro es la misma que la de ahora pero mucho más cara por la inflación.
Tengo una opinión sincera y una políticamente correcta.
Lo peor del verano es la gente que abandona áticos en las gasolineras.
ÚLTIMA HORA: Estampa su coche contra una biblioteca pública y recae sobre él todo el peso de la ley, en concreto los 12.640 kilos del Código Penal en 12 tomos encuadernados en piel y una estantería de caoba maciza.
–¿Ordenó usted el Código Rojo? –¿Quién lo dice? –El guion. –Ah, entonces sí.
Te hago mi imitación de Chiquito en la primera cita, cobarde, te da cuen?
Mañana volverá a ser lunes si nadie lo remedia.
Vengo del futuro a deciros que aprendáis marroquí.
–¿Motivo de la visita a nuestro país? –Soy nazi. –No entras.
Lo peor del efecto llamada es cuando te molestan a la hora de la siesta.