El mestizo escuchó al sacerdote. Una vez terminó de hablar, se acercó a pasos lentos dedicándole 𝙚𝙨𝙖 sonrisa. Le alzó la barbilla con los dedos índice y corazón derechos. —¿Como, por ejemplo, el suelo de mi habitación, 𝙘𝙝𝙚̀𝙧𝙞𝙚?—le susurra, acercándose poco a poco a sus labios antes de dejarle un +
Podría decir que estoy caliente por ti pero es que estoy caliente de temperatura media. Pero lo que si que te puedo decir es que es una bonita camisa y quedaría mejor en el suelo de una habitación privada