No os podéis imaginar la sonrisa que se me pone en la cara cada vez que comienzo un Yakuza/Like a Dragon. Es uno de mis lugares felices y seguros. Después de 17 juegos, lo sigue siendo.
Toca empezar el último Yakuza/Like a Dragon que me faltaba. (Vale, tampoco he jugado al Kiwami 3, pero sí al original y ya sabes que los Kiwami son harina de otro costal).