Antaño al tonto de La Famiglia lo hacían arzobispo, ahora lo mandan a la política.
A este sujeto hay que pararle los pies. Ha traspasado todas las líneas. Una sociedad democrática tiene que decir ¡basta! y no permitir que se pueda esparcir odio de esa manera. Cada día están más envalentonados y más peligrosos. Querella criminal ¡ya! No está protegido por la libertad de expresión.