Las democracias no mueren de golpe. Se vacían poco a poco: por degradación del lenguaje, desprecio al adversario, normalización de la mentira. Análisis de Joan Capdevila i Esteve en @democrataes.bsky.social
¿Qué aprendimos de Weimar? De los elefantes y de las habitaciones
Weimar sin abuso analógico, pero también sin complacencia: las democracias no se hunden solo cuando llegan sus enemigos, sino cuando sus defensores dejan de creer que merece la pena sostenerlas
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