— Se ha quedado muy quieto porque no esperaba de verdad un abrazo. Aunque ya que está... lo abraza de vuelta, con fuerza levantándolo del sitio, también dos segundos antes de soltarlo — ¿Qué estás leyendo?
No toques mis libros. —Le replica antes de darle con un golpe en el hombro con el mismo libro. Se levanta para darle un abrazo de dos segundos contados.—