De hecho es tan así que si te descuidas la industria editorial se te come vive. Y te exprime todo lo que pueda sacarte. Y cuando te escupe, por lo que sea, ya no puedes escribir como antes.
No es tema para sábado noche de agosto, pero cuanto más distancia tomo de la publicación tradicional más me doy cuenta de lo anti-creativa que es. Escuchar a gente decir que han reescrito novelas para que cumplan ciertos criterios y así hacerlas más publicables es para tirarse de los pelos.